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Nuevas viejas
músicas
Luis Hidalgo Martín
El Norte de Castilla, 13/04/2006
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| "El segundo concierto
de la Semana de Música Sacra fue una magnífica
sorpresa, el descubrimiento y la puesta al día de una
de esas viejas músicas que a lo largo de siglos han permanecido
inalterables, ajenas a la evolución estética que
ha marcado el devenir de la historia de la música europea.
La Cunfraterna di u Santissimu Crucifissu di a Serra, una
cofradía de la isla de Córcega que mantiene con
toda fidelidad la tradición interpretativa de una liturgia
que hunde sus raíces en la práctica iniciada por
los monjes franciscanos en el siglo XIII, fue la encargada de
mostrarnos tan bellísimas rarezas musicales. La
fuerza expresiva de su música se basa en una armonía
homofónica e isométrica, con cierta indefinición
modal que la hace muy atractiva, en una ornamentación,
especialmente en la voz aguda y en la principal -la intermedia-
que no elude el empleo de interválicas microtonales,
profundamente arraigadas en la música tradicional de
todos los países ribereños del Mediterráneo,
y en el empleo de voces muy bien timbradas, nunca impostadas,
que no desprecian los sonidos guturales y con una emisión
de gran naturalidad en el registro de pecho. El repertorio de
Cunfraterna nos llevó a través del Oficio de difuntos,
el Tiempo Pascual, la Misa de un confesor no pontificado y la
Adoración al Santísimo Sacramento, con piezas
de sorprendente belleza como el Agnus Dei o el Stabat Mater.
Pero no solo la música fue responsable del misterio,
también la disposición de los cantantes bajo el
ábside, dejando un amplio espacio con el público
y en torno a un atril que recuerda la imagen de los cantantes
rodeando un facistol tan presente en la iconografía medieval
y renacentista. Gestos como el de taparse
un oído para afinar las entonaciones, unirse del hombro
en casi fraternal abrazo para interpretar pasajes ornamentados
o el hecho de cerrar el círculo sin importar dar la espalda
al público, nos acercan a aquellas épocas en las
que la música y su movimiento en el espacio como contribución
a una liturgia era lo realmente importante. La propina
final, interpretada haciendo piña en el centro con el
público ya en pie a su alrededor, destacó
aun más la maravilla de lo infrecuente." |
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Música
sacra tradicional de Córcega
Rafael Aznar
El Adelantado de Segovia, 13/04/2006 |
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"Hay milagros
gracias a los que es posible que se conserven cantos tradicionales
en una isla del Mediterráneo, como es el caso de Córcega,
hoy de territorio francés, pero que en el caso de que
hoy nos ocupa es de es uno de esos territorios supranacionales
que en unos casos tiene una historia de influencia italiana,
y otros francesa o del reino de Aragón, por tanto española,
y que abarca Córcega, Sicilia, Malta y en buena medida,
Nápoles; el Mediterráneo cosmopolita y anclado
en viejas tradiciones que empapan su música, un bello
legado. La vida de las cofradías con su ayuda al prójimo
como principal motivo de existencia ha llenado la vida de los
campesinos de nuestro entorno, en el caso de Córcega,
una isla, por lo tanto más proclive a atesorar sus costumbres,
ha conservado una forma de cantar muy primitiva en su polifonismo
y que se nos muestra hoy en día como un tesoro folklórico
de primer orden. El modo de cantar es rudo en las voces pero
de una autenticidad que atrae, un modo de cantar con entusiasmo
y una plasticidad en la música de canto llano que en
su prosodia latina encuentra su modo de expresión religiosa
más verdadera. Nos recuerda a tiempos pasados y ya perdidos
en nuestros ambientes.
De esta manera no es extraño que el numeroso público
concentrado en San Juan de los Caballeros, disfrutase del
descubrimiento de este tesoro musical. Cabe reseñar
que hoy mismo escribiera un oyente del concierto segoviano,
Javier García, en el libro de oro de la página
web del grupo un comentario elogioso sobre lo que había
escuchado. El programa se abrió con el oficio de difuntos,
preciosa página que seguro que acompaña en el
postrer final a los cofrades difuntos. ¿No les parece
que se habrán perdido páginas parecidas en nuestros
pueblos?. En algunos de ellos todavía existen cofradías
que se encargan de la organización del entierro y funeral
con un rito parecido, pero la música se habrá
perdido para siempre. Prosiguió con muestras del tiempo
pascual con un maravilloso "Stabat Mater" popular
y siguió con un ejemplo de misa de un confesor no pontificado,
supongo que muchos confesores no llegarían al pontificado,
pero alguno llegó, aunque no sería pontificado
sino que pontificaría. Terminó el programa con
cantos de adoración al Santísimo Sacramento,
algunos de ellos se conservan entre nosotros como el Tantum
ergo, estrofa quinta del Pange Lingua que acompaña
a la reserva o exposición del Santísimo Sacramento,
aunque en otra forma musical. La monodia del canto llano atrae
por su arcaicismo, pero en el fondo esta forma de cantar nos
es familiarmente antigua. Las voces, ocho en total, se combinaban
en formaciones de cuatro o cinco cantante a varias voces,
casi siempre tres, que curiosamente no mostraban un cansancio
aparente. La dicción latina fue clara y en algún
momento se empleó el dialecto toscano en lugar del
latín ya que la influencia italiana y concretamente
la toscana debió ser grande en la isla y más
en la iglesia corsa. Ante el éxito de público
cantaron un último número en el centro de la
antigua iglesia de San Juan, en el centro de lo que había
sido el patio de butacas. Un bello concierto en el que no
se buscaba la belleza y perfección de las voces, sino
mostrar una tradición alejada de la ortodoxia gregoriana
de la música religiosa culta."
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