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Mateo Romero (ca. 1675-1647): Officium Defunctorum
et Missa pro Defunctis
Pedro Ruimonte (1565-1627): Absolutiones
Sebastián López de Velasco (1584-1659): Motectum
La celebración del IV centenario de la publicación
de El Quijote en 2005 es la mejor ocasión para rendir
homenaje no sólo al gran genio de la literatura española,
Miguel de Cervantes, sino también a otras figuras destacadas
del arte y la cultura del Siglo de Oro. Mateo Romero (ca. 1575-1647),
maestro de la Real Capilla entre 1598-1633 -bajo los reinados de
Felipe III y Felipe IV- fue el principal compositor de la Corte
española hacia 1616, fecha de la muerte de Cervantes.
La recuperación de su Missa pro Defunctis a 8 voces
en los actos relacionados con la conmemoración cervantina,
se ha revelado doblemente interesante, puesto que constituye la
primera grabación de una de las obras musicales más
apreciadas a principios del siglo XVII y reivindica de paso a uno
de los grandes maestros del Barroco español, demasiado tiempo
caído en el olvido.
El llamado "Maestro Capitán" destacó en
la escritura polifónica a dos coros (stile moderno),
tan en boga en los principales centros musicales de Europa y muy
particularmente en la basílica de San Marcos de Venecia.
El Requiem a dos coros constituye una de las mejores obras
de Romero, de gran solemnidad y una factura vocal impecable.
El programa reconstruye -gracias a la colaboración del musicólogo
e intérprete Juan Carlos Asensio- una misa de difuntos de
la época, con la característica alternancia de obras
polifónicas y canto llano, este último procedente
de los cantorales de El Escorial de principios del siglo XVII. Se
completa con responsorios de las maitines del oficio de difuntos,
que en la época se cantaban durante las absoluciones y el
impresionante salmo De profundis clamavi ad te, que los clérigos
recitaban o salmodiaban mientras se procedía en procesión
a la depositio o sepultura del difunto. Algunos de los responsorios
son de otro de los contemporáneos de Cervantes, el zaragozano
Pedro Ruimonte (1565-1627), que se destacó por ser nada menos
que el maestro de capilla del gobernador de los Paísos Bajos,
el archiduque Alberto. Sus obras luctuosas (en el Missae sex)
fueron publicadas en Amberes, en 1614. El impresionante Libera
me, Domine, atribuido por Hilarión Eslava a Mateo Romero,
se ha incluido en el disco por su singularidad y carácter
moderno, pese a que en varias fuentes hispánicas (algunas
tardías, ya del siglo XVIII), figura como obra de Carlos
Patiño (1600-1675). La grabación del "Requiem
para Cervantes" es, por consiguiente, un documento sonoro de
primera importancia, que recupera algunas de las obras más
destacadas del patrimonio musical de principios del siglo XVII y
las enmarca en su contexto litúgico original.
La Grande Chapelle cuenta con una formación de lujo integrada
por 20 solistas vocales e instrumentales europeos de primera línea,
especializados en la interpretación con instrumentos y criterios
históricos. La parte gregoriana de la misa de requiem (rito
hispano) corre a cargo de la Schola Antiqua dirigida por Juan Carlos
Asensio.
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